"Queridos amigos de los Estados Unidos, México necesita de su ayuda para detener la terrible violencia que estamos sufriendo, la mejor manera de hacer esto es deteniendo el flujo de armas automáticas hacia México" dijo el presidente de México en inglés durante la ceremonia de develación del anuncio.
México está inmerso en una sangrienta guerra contra los cárteles de la droga que ha resultado en una escalada de violencia en ciertas regiones del país. Más de 45,000 personas han muerto desde el 2006 y Calderón aseguró que más de 140,000 armas han sido decomisadas desde entonces.
El año pasado se reveló que la Oficina de Control de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos (ATF) llevó a cabo una serie de operaciones entre 2006 y 2011 como parte del Proyecto Gunrunner, permitiendo que cientos de armas estadounidenses cayeran en manos de traficantes de armas mexicanos, con la intención de rastrear luego las armas. La operación llamada "Fast and Furious" ha llevado incluso al procurador Eric Holder a tener que dar explicaciones al Congreso de los Estados Unidos.
Sin embargo, de acuerdo con Los Angeles Times, la ATF "ha perdido el rastro de cientos de armas de fuego, muchas de las cuales han sido relacionadas con crímenes, inluido el asesinato del Agente Fronterizo Brian Terry en diciembre de 2010."
El anuncio develado ayer en la frontera, es tan sólo un gesto simbólico de un presidente que dejará su cargo en menos de un año, pero sin duda manda un mensaje muy claro.

