El Mariachi, música de cuerdas, canto y trompetas, junto con el Mibu no Hana Taue, un ritual japonés de transplante de arroz; el Sada Shin Noh, conjunto de danzas sagradas del Santuario de Sada, también en Japón; las prácticas culturales y expresiones vinculadas al balafón de las comunidades de Senufo de Malí y Burkina Faso; y el Fado, canto popular portugués; fueron todos incluidos en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.
En su declaración, la UNESCO señaló que: "el mariachi es una música tradicional y un elemento fundamental de la cultura mexicana a través de la cual se transmiten valores, el patrimonio, la historia y diferentes lenguas indígenas. Los grupos de mariachis tradicionales se componen de cuatro o más músicos vestidos con indumentaria inspirada en el traje de charro, acompañándose con trompetas, violines, vihuelas y guitarrones. La música mariachi “moderna” abarca un amplio repertorio de canciones de las diferentes regiones del país. Las competencias técnicas se transmiten de padres a hijos, y por intermedio de los espectáculos organizados con motivo de festividades, ya sean religiosas o civiles."
"No hay ninguna expresión musical mexicana más difundida por el mundo, y esta universalidad tenía que verse reflejada en la lista de patrimonio inmaterial", indicó el Secretario de Cultura de Jalisco, Alejandro Cravioto. Para luego añadir que el mariachi: "está presente desde el bautizo hasta el entierro" de acuerdo con el periódico español El Mundo.
Con el reconocimiento, México adquiere una serie de compromisos que incluyen la creación de una fonoteca de música de mariachi, para preservar sus sonidos; un archivo gráfico, para preservar su estética; la organización de encuentros de Mariachis para promover la tradición y la enseñanza de esta expresión artística a las nuevas generaciones.
De esta manera, el mariachi se une a otras tradiciones mexicanas incluidas en la lista de Patrimonio Inmaterial de la UNESCO, como: la cocina tradicional mexicana, la fiesta de los Parachicos de Chiapas, la Pirekua un canto tradicional purépecha, las tradiciones del pueblo otomí-chichimeca de Querétaro, la danza de los Voladores de Papantla y la celebración del Día de Muertos.
Tras la declaración, un grupo de 13 mariachis irrumpió en la reunión del comité para cantar "El Son de la Negra", una de las piezas más representativas del mariachi.

